Las Instrucciones para renovarse, de Santiago Eduardo Cisnero, Boceto 1

Primero que nada debe uno procurarse de un dolor indecible, el mismo puede encontrarse en desencuentros, desengaños, fallecimientos, en fin…toda una batería de desilusiones que pueden ser consumidas de manera combinada para mejores resultados. Cuando este dolor se haga presente, se debe tomar conciencia del mismo y transitarlo por todo el cuerpo. Se debe llevarlo a pasear por el centro, tomar mates con dolor, prender cigarrillos sufriendo, caminar entre sollozos, ver la tele en agonía, y tener repetidos momentos en el día de estar hecho bollito contra la cabecera de la cama preguntándonos “¿Ay, por qué a mi?”. La música es muy importante a la hora de sufrir, escoja géneros o canciones que lo lleven a navegar en las naves de la nostalgia. Déjese crecer la barba, y de higiene ni hablar: lo menos indispensable, no está de más desconectar el teléfono. Este tratamiento puede traer contraindicaciones, puede ocurrir la adicción a la angustia, de ocurrir así no desespere, hay una gran cantidad de cócteles y pastillas de todos los colores para mantenerlo en una tristeza estable. También puede presentarse la adicción a las pastillas, y si ese es el caso usted es un drogadicto. Abandone el tratamiento y trate de sufrir lo menos posible. Para los más, existe la posibilidad de apagar un poco el fuego del sufrir con cerveza, vino y otras bebidas espirituosas. No se exceda con este bálsamo, por más que se quiera no se puede ir por la vida cepillando baldosas a vomitadas. Pueden doler fiero los hígados y el riñón.
Una vez que la oscuridad haya consumido todo su corazón y no vea horizonte, ni norte, ni lucecitas allá a lo lejos, tome coraje, péguese una ducha, aféitese y vístase. Encontrará en el rencor un fiel corcel que lo llevará sin escalas a la auto superación. Ni se le ocurra llamarla o llamarlo, mastique el odio como a un chicle globo hasta que ni sabor tenga. Escupa el odio como guanaco y vaya recobrando la fe. Volviendo a empezar todo tendrá sentido otra vez. Cambie la música por favor, deje las drogas y conecte el teléfono. Este viaje dichoso lo habrá hecho tan fuerte como la fibra del quebracho.
No sea tímido, agraviese, comience hoy a sufrir.

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